Una vez, hace muchos años, salía del Boccaccio madrileño con
un amigo buscando en la madrugada una panadería abierta. Cuando nos íbamos me giré hacia los pequeños palcos reservados que tenía el local y divisé a Balbín, el famoso presentador del programa La Clave y grité. ¡Que apaguen la puta tele! No habíamos ligado. En
las frías calles madrileñas, taconeando con garbo, pasó una chica guapa y entonces le tocó a mi amigo hacer la siguiente gracia, se
giró con gesto torero aunque tambaleante y la gritó ¡Cuerpooo!. La chica, sin
molestarse en volverse, le replicó: ¡Cerebrooo!
Los escritores malditos tienen que cumplir la misma regla
básica que los escritores convencionales, burgueses, domésticos y nada
aventureros: entregarse a su trabajo y tener buenos resultados. El problema de Harry
Crews es que su vida tiende a usurpar la excelente calidad de su escritura. Un
tipo con la nariz rota seis veces, levantador de pesas, culturista, con más
cicatrices que tatuajes, que ya es decir, ese tipo de cara que hace llevarse la
mano a la pistolera a los guardias de los bancos e impone respeto en los patios y salas de musculación de las prisiones. Ex marine en Corea,
bronquista de bares infames, karateka, campeón de los pesos ligeros en la
armada, drogota. Su fama le llegó con The Gospel Singer, El cantante de Góspel,
y por supuesto que Crew tuvo su grupo musical marginal, porque él confiesa que
no es capaz de escribir sobre cosas que no haya experimentado personalmente,
aunque sabe que otros sí pueden y muy bien. Él no. Hace poco leí su
autobiografía (Una infancia, Antonio Machado, 2014) con una niñez de huérfano de padre desde bebé y una madre tan
aventurera como él. Ahora acabo de terminar Cuerpo (Body).
Russell Morgan, alias Músculo, es un culturista que
transforma A Dorothy Turnipseed, una tosca secretaria sureña, en la
deslumbrante Shereel Dupont, principal candidata al título de Miss Cosmos. Ella
controla todo que tiene que ver con su cuerpo, un cuerpo perfecto, sin asomo de
grasa, un cuerpo horrendo, en opinión de este lector. En cambio, no es capaz de
controlar a su estrambótica familia, que un día antes del certamen, se
materializa al completo, toda la tribu Turnipseed, en el hotel sin ser
invitados… En estos tiempos de anorexia y culto al ejercicio leer esta novela
puede explicar muchas cosas no sólo del culto al cuerpo, sino de la esclavitud
que éste puede llegar a imponer a las personas en la búsqueda de una supuesta
perfección.
Los freaks, los ‘’losers’, los fracasados, los monstruos, los
inadaptados, los desafectos, todo un desfiles de monstruos que revelan la belleza
de lo grotesco, lo grotesco de la belleza y los monstruosos ‘normales’.
Hijo de unos aparceros pobres de Georgia, Crews, nacido en
1935, murió en el 2012. En su infancia, su madre se casó con su cuñado, un
hombre violento y alcohólico. En su casa sólo había dos libros, la Biblia y un catálogo
de ventas por correo. Al regresar de Corea, ingresó en la Universidad de Florida,
aprovechando las ventajas que el ejército ofrece a los desmovilizados.
Vagabundeó en motocicleta. Fue profesor de escritura creativa. Escribió ocho novelas
de las que yo he leído tres, las tres que están traducidas. Se le considera un
escritor de la tradición sureña, con tramas violentas, pero yo detecto en todas
sus novelas humor y ternura. Me gusta mucho. Cuerpo está publicado por Acuarela Libros.
Pues nada, apuntaré a este otro escritor.
ResponderEliminarIgual no es una lectura para ti, según J.M. (.-)). Yo se la recomiendo a... todo lector.
EliminarNo te pega este tipo de lecturas... Yo tengo por ahí "El cantante..." todavía sin leer. Que no te pege está bien.
ResponderEliminarAunque te apunto un tema de reflexión para un posible y futuro post en este blog: la coherencia en la lectura... Esto es, ¿es preciso leerlo todo y de todo, o es mejor "especializarse" como lector?
¿Y qué me pega, mujercitas?
EliminarEn parte ya te he contestado en anteriores entradas sobre el arte de leer: es preciso(es aconsejable) leer de todo, sin prejuicios, con gusto y criterio. Los lectores especializados no son para mí buenos lectores
Ya digo que me parece bien. A mi modo de ver esta es una lectura muy "bizarra" y por eso creo que está lejos de lo que yo consideraría tus lecturas estándar (tipo "El bosque infinito" que reseńas mas abajo)... Me has contestado, sí, pero yo sigo con mis dudas (que aplico a mi propia experiencia)... Mas allá de prejuicios, por ejemplo, yo no sé si abordar la lectura de una novela actual sobre surfistas, que se dice excelente.
EliminarSi te refieres, como creo, a 'Años salvajes' de Finnegan es una novela excelente.
EliminarY sí. soy ecléctico, por ejemplo, ya que en eso estamos, no soy un lector de Ciencia Ficción, pero uno de mis escritores ingleses favoritos lo es: Ian Watson
Ésa, "Años salvajes"
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